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NOS RELAJAMOS CON LA RESPIRACIÓN (1ª parte)

Es cierto que estamos viviendo momentos que pueden generarnos estrés y ansiedad. Una de las técnicas que podemos utilizar para conseguir disminuirlos, tanto en estos momentos como en cualquier situación de nuestro día a día, es la respiración. Sí, algo tan simple y que hacemos de una forma tan automatizada, además de mantener la vida, puede ser nuestra mejor aliada para conseguir relajarnos en momentos estresantes.

El principal objetivo de esta técnica es favorecer el control voluntario de la respiración y la automatización de este, con el fin de mantenerlo hasta en las situaciones de ansiedad.

Evidentemente tenemos que saber respirar de la forma más adecuada. Casi todas las personas piensan que saben respirar, pero hay que decir que la mayoría lo hacen de forma incorrecta. Los motivos pueden ser diversos, como no haberlo aprendido, por llevar un ritmo de vida ajetreado, por una mala postura, por no prestar atención a si se hace bien o mal, etc., en definitiva, nos acostumbramos a respirar de una forma inadecuada.

Así que vamos a aprender a hacerlo de una forma más beneficiosa, que facilite la entrada correcta de oxígeno en nuestro organismo y que además nos ayude a relajarnos.

Paso a paso. Empezaremos por la respiración más básica, la respiración pulmonar, posteriormente veremos la diafragmática y por último la respiración completa (pulmonar y diafragmática). Iremos aprendiéndolas y practicándolas poco a poco.

Puede ser que al principio nos cueste un poco porque, como hemos dicho anteriormente, quizás tengamos que modificar nuestro patrón respiratorio. Pero con la práctica será más sencillo y obtendremos mayores beneficios.

 

Vamos a explicar los pasos de la Respiración Pulmonar:

1º. Adoptaremos una postura cómoda y que nos permita respirar sin dificultad. Lo ideal es hacerlo tendido porque además notaremos mejor la entrada de aire, pero también se puede hacer sentado teniendo siempre en cuenta la postura, siendo la más adecuada con la espalda recta y apoyada en el respaldo del asiento.

2º. Colocamos una mano encima del vientre y otra encima del pecho.

3º. Expulsamos todo el aire que tengamos dentro de los pulmones.

4º. Inspiramos por la nariz lenta y profundamente (de forma suave) haciendo llegar el aire hasta los pulmones. La mano que está en el pecho se elevará y la otra (sobre el vientre) se mantendrá inmóvil.

5º. Retenemos el aire unos segundos dentro.

6º. Expulsamos el aire lentamente por la boca con los labios casi cerrados emitiendo un sonido suave que, además, nos ayudará a ser más conscientes que lo estamos expulsando de forma regular. Mientras, intentamos que la mano del vientre no se mueva.

7º. Repetimos el proceso.

 

Esta respiración puede hacerse como entrenamiento para la respiración completa o como técnica de relajación en sí misma. Próximamente publicaremos la siguiente.

¿¿Entrenamos?? ¡¡¡VAMOS!!!

 

Reyes Valdés Pacheco

Psicóloga de ASEM

 

Foto: loveincare.com