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La generosidad se hizo hombre y habitó entre nosotros, se llamaba D. Juan Robles.

Era el año 1996 cuando contacté por primera vez con D. Juan Robles, para pedirle que me ayudara a realizar un acto benéfico, con el objetivo de construir un centro de rehabilitación para personas afectadas de Esclerosis Múltiple. No lo dudó ni un instante y su reacción, aún la recuerdo, me emocionó profundamente y me impulsó para conseguir todo lo necesario.

25 años después seguimos trabajando desde ese espacio que construimos gracias a su generosidad y apoyo, sin él no hubiera sido posible. Durante todo este tiempo hemos seguido contando con su ayuda, siempre con  unas palabras amables y con la mano tendida en todo momento.

Qué persona más buena y más necesaria ha sido y cuanto bien ha hecho por tantas personas.

Ha llegado un momento muy triste, nuestro gran amigo se ha marchado, pero deja una huella que nada podrá borrar y es lo mejor que podemos dejar al despedirnos de este mundo.

Querido D. Juan, nunca podremos olvidarle, descanse en paz.

 

Fdo.: Águeda Alonso Sánchez

Presidenta de ASEM

 

Le entregamos un premio a la solidaridad en el Encuentro de Voluntariado en 2012.

 

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