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Un reciente estudio revisó 22 trabajos de investigación sobre tratamientos antiespasticidad empleados por vía oral, la conclusión del mismo es que la evidencia sobre la eficacia de éstos es pobre.

Los fármacos empleados desde hace años como tratamiento sintomático son baclofeno (Lioresal ), diazepam (Valium ) y dantrolene (precisa ser solicitado como medicación extranjera), a los cuales se ha añadido más recientemente la tizanidina (Sirdalud ).

 Del informe se desprende que los pacientes en tratamiento con baclofen, tizanidina y diazepam obtienen mejores puntuaciones en escalas que valoran la discapacidad, pero existe poca evidencia en el sentido de que ayuden realmente a la hora de llevar a cabo las actividades de la vida diaria. No se hallaron diferencias significativas en cuanto a eficacia entre estos tres tratamientos. La evidencia del efecto en el tratamiento de la espasticidad en el caso del dantrolene es de escasa calidad.

 Por otra parte, en cuanto a los efectos adversos provocados por estos fármacos, son menores los encontrados con baclofen y tizanidina que con diazepam y dantrolene. En cualquier caso serán precisos estudios más extensos y bien diseñados sobre estos fármacos, prestando especial interés a la ayuda que proporcionan para llevar a cabo las actividades de la vida diaria, para valorar con mayor claridad qué tratamiento proporciona mayores beneficios.

Referencias:

Esta revisión fue publicada en Multiple Sclerosis, Julio 2002, vol 8, páginas 319-329.

 

TERAPÉUTICA PARA EL DOLOR NEUROPÁTICO

 En la Esclerosis Múltiple puede ocurrir dolor por afectación de las vías nerviosas a nivel cerebral o en su paso por la médula espinal. La neuritis óptica y la neuralgia del trigémino son ejemplos de dolor neuropático.

 Desafortunadamente, los fármacos analgésicos habituales, e incluso la morfina y la codeína son ineficaces contra este tipo de dolor. Sin embargo se ha visto que fármacos empleados como tratamiento de la epilepsia muestran una capacidad para combatir también este dolor de origen en estructuras nerviosas.

 Diversos ensayos clínicos han estudiado a varios de estos compuestos y otros muchos están ahora bajo investigación y pendientes por tanto de valorar sus posibles efectos beneficiosos. Los fármacos de los cuales se dispone de resultados en la actualidad son son los siguientes:

– Carbamazepina (Tegretol®): Hasta la fecha, doce ensayos han demostrado efectos beneficiosos para algunos tipos de dolor neuropático, aunque algunos pacientes también experimentaron efectos adversos como vértigo, somnolencia y dificultad en la coordinación.

– Fenitoina (Epanutin®, Neosidantoina®): Tres ensayos han mostrado algunos beneficios, pero es preciso continuar investigando en este sentido.

– Gabapentina (Neurontin®): Dos grandes ensayos clínicos han mostrado que alivia el dolor neuropático y mejora la calidad de vida del paciente, aunque se presentaron como efectos adversos frecuentes vértigo y somnolencia.

– Lamotrigina (Lamictal®, Crisomet®). Es un reciente antiepiléptico con el que se han encontrado algunos buenos resultados para la neuralgia trigeminal si bien no está tampoco exento de efectos adversos.

Referencias:

Este trabajo fue publicado en Neurology, Septiembre de 2002, vol 59, suplemento 2, páginas S14-S17.

 

¿SÓLO ES POSIBLE ACTUALMENTE UN TRATAMIENTO INMUNOMODULADOR CON INYECTABLES?

 En la actualidad los fármacos inmunomoduladores solo están disponibles por vía parenteral, ya sea subcutánea  como en el caso de acetato de glatiramero (Copaxone®),  interferon beta 1b (Betaferon®) y uno de los dos interferones beta 1-a (Rebif®), o bien intramuscular como sucede con el otro interferon beta 1-a (Avonex®)

 Un extenso ensayo clínico denominado Estudio CORAL comenzó en el año 2000 con el objetivo de valorar si una presentación oral de Copaxone era eficaz para conseguir una reducción de la tasa de brotes en pacientes con Esclerosis Múltiple remitente-recidivante; sin embargo este estudio hubo de terminarse justo antes del final de sus dos años de plazo previstos porque no se encontró estadisticamente beneficio entre los participantes que recibieron el principio activo frente a los que tomaron placebo.

 Por otra parte es improbable dada su naturaleza obtener una presentación de interferon beta que pueda ser utilizada vía oral.

 

TERAPIA COMBINADA

 Algunos estudios pequeños han sido llevados a cabo combinando fármacos, lo cual permitiría ayudar a pacientes que no responden a un tratamiento dado de forma aislada.

 Pacientes con formas muy activas de Esclerosis Múltiple remitente-recidivante combinaron la ciclofosfamida (fármaco supresor del sistema inmune) con uno o dos interferones beta, Avonex® o Betaferon®. La combinación redujo el número de brotes, y también se encontraron datos favorables en la valoración por resonancia magnética y en la discapacidad acumulada.

 En otro estudio, pacientes con Esclerosis Múltiple remitente-recidivante tomaron una combinación de Avonex® y metotrexato (fármaco que es también un inmunosupresor). La toma de estos dos fármacos juntos fue generalmente bien tolerada, y redujo el número de brotes, mejorando también la medición lesional por resonancia.

 Un tercer pequeño estudio efectuado del mismo modo en pacientes con forma remitente-recidivante valoró Avonex® junto a Copaxone®. De nuevo, la combinación pareció ser segura y hubo beneficios para los pacientes que la tomaron. En cualquier caso, si bien los resultados son prometedores, sigue siendo necesario continuar estudios más adelante para examinar más exhaustivamente éstas y otras combinaciones.

 

Miguel Ángel Gamero García – Neurólogo

Unidad de Esclerosis Múltiple

Hospital Universitario Virgen Macarena

 

 

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